¿Por qué escribir sobre personajes de ficción?

Los personajes son creaciones de los seres humanos, una proyección de otro ser humano: extraterrestre, criatura o mutación en situaciones insólitas…Pero, ¿qué los hace tan especiales?

Todos ellos, incluso los que no son de este planeta o no son considerados humanos, héroes o villanos, buenos o malos exaltan cualidades humanas, todos tienen algún sentimiento que encuentras en la vida cotidiana y esto es lo que hace que nosotros los lectores, jugadores u observadores  nos identifiquemos en algún momento; y no solo con los sentimientos buenos como el valor, la inteligencia, la responsabilidad el sentido de justicia, sino también nos identificamos con la ira, la rabia, la tristeza, la soledad, el miedo.

Todos esos identificadores que nos generan empatía, logran que nos involucremos de más en la historia y sin querer, aprendemos lecciones. Por ejemplo, el más común de todos, una niña de primaria secando sus lágrimas mientras piensa que la Mujer Maravilla no lloraría o un niño ayudando a sus compañeros de clase a limpiar porque Superman siempre ayuda a todos. Uno pensaría que esto solo se da en la infancia porque cuesta trabajo diferenciar la realidad de la ficción o solo quieres jugar usando tu infinita imaginación de la niñez, pero esa clase de motivación nunca se pierde, se queda en nuestro subconsciente y a veces sin darnos cuenta aparece cuando eres adulto. 

Al crecer, puedes seguir pensando que ser Batman es lo más increíble del universo, pero también de vez en cuando puedes desear ser el Joker y tratar de volar todo el edificio donde trabajas o pertenecer a un credo de asesinos y limpiar el país de corrupción matando a gente que hace mal uso del poder y los recursos del pueblo.

Al final, no son personajes para seguir su ejemplo o para que todos nos volvamos héroes, son personajes para trabajar nuestras emociones lo que en verdad sentimos y aplicar las lecciones que hemos aprendido a lo largo del tiempo porque al final, todos tenemos una parte de héroes y una parte de villanos en nuestro interior.

Laura Quijano

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