PLACER SEXUAL Y SEXUALIDAD PLÁSTICA

El placer sexual se construye de sensaciones agradables y placenteras que resulta de nuestras experiencias sexuales. Estas sensaciones se producen por el contacto sexual (besos, caricias, penetración, cualquier estimulación sexual de contacto físico) y otras por pensamientos eróticos y fantasías.

Cada uno de nosotros experimenta el placer sexual de diferentes maneras, al mismo tiempo estas formas van cambiando dependiendo de nuestra edad.  Haciéndonos conscientes de esta subjetividad sexual podemos tener algunas herramientas para nuestra vida sexual.

Por ejemplo, con los más pequeños de la familia; las niñas y niños tienen instinto sexual, si lo ignoramos, negamos, evitamos o si no cumplimos con la responsabilidad de explicar a los infantes que: “el sexo es gozoso, placentero o que también puede ser nefasto y mortal”, se pueden provocar graves consecuencias. Así, a partir de otorgar esta información podemos construir y dar educación sexual.

De hecho, sin darnos cuenta, hacemos esto con algunas otras conductas de los niños y niñas como cuando les explicamos cómo ir al baño, no les decimos que no pueden hacerlo, más bien les enseñamos: cómo, cuándo, dónde, con quién. Eso es lo mismo que se debe de hacer con la sexualidad de los menores.

El placer es algo que se ha asociado como lo contario del dolor, después con el descubrimiento del orgasmo que es un liberador de tensiones y energía, el placer sexual, se fue definiendo cómo sensaciones de goce, que añadiendo fantasía y tiempo de concentración produce un estado de éxtasis sexual.

Hoy en día, durante la actual etapa de la sexualidad posmoderna, el placer sexual tiene una reconfiguración, y este se muestra como un protagonista más de nuestros derechos sexuales y reproductivos.

Con la influencia del feminismo, la independencia económica de las mujeres, el control de la fertilidad, las tecnologías reproductivas y el consumo de entretenimiento erótico, el placer sexual se construye dejando a un lado que éste tenga mayor atención en la experiencia masculina.

Esta forma de expresar nuestra sexualidad se conoce como sexualidad plástica; es aquella que va en dirección a la búsqueda del placer sexual como principal objetivo, liberándose de las necesidades de reproducción. La nueva autonomía sexual da lugar a estimular un actual tipo de interacciones sexuales para buscar el placer sexual.  Las prácticas sexuales alternativas como: el BDSM, las diversidades afectivas, sexo colectivo, monogamia flexible, entre otras, se vuelven una práctica común, y es algo que podemos notar con la gente que tenemos a nuestro alrededor o nosotros mismos que nos involucramos en estas conductas sexuales.

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