Mascarillas: “hazlo tú mismo”

Si buscas en tu navegador “mascarillas caseras” podrás encontrar cerca de 5,320,000 resultados. Con un clic puedes encontrar diversas recetas; todas asegurando un buen resultado y lo mejor, con ingredientes económicos.

Nos encanta el “hazlo tú mismo”, sobre todo, si podemos tener nuestros ingredientes con un abrir y cerrar del refrigerador. Si es un ingrediente saludable comestible, no pasará nada malo si nos lo untamos ¿no? Además, si a Susanita en Instagram le funcionó…

Las recetas “hazlo tú mismo”, siempre nos han acompañado en nuestra búsqueda de belleza. No hay que olvidar, a las mujeres en la antigua Roma que utilizaban una mezcla de yeso, harina y tiza y la esparcían por todo su cutis para lucir una piel más blanca. También, creaban una base de arsénico y extractos de plantas para aclarar su pelo, ya que el rubio y el castaño eran los colores más utilizados en esa época. Tampoco dejemos fuera a las chicas de la edad media que mezclaban miel, una hormiga y sangre de escarabajo; esto les daba el color rojo que ellas deseaban.

Desde los siglos más lejanos, hemos ido evolucionando las prácticas cosmetológicas. Se han usado toda clase de productos buscando encontrar, por ese medio, mejorar el aspecto, mejorar la autoestima y aumentar el atractivo.

Pero el prepararlas en casa y con productos comestibles, no asegura que la cosmética “hazlo tú mismo” sea segura. Los productos naturales, incluso los alimentos que forman parte de nuestra dieta habitual, pueden producir irritaciones, infecciones o alergias aplicados sobre la piel.

¿Deseas aclarar la piel? La receta tendrá limón te lo aseguro, ya que suele utilizarse para blanquear, pero el limón tiene un pH tan ácido que puede alterar su film protector. La blancura del día de hoy se puede convertir en manchas, el día de mañana.

Cómo decía Celia Cruz: “¡Azúúúúcar!” No falta en las recetas para los labios o para el cuerpo, pero deben de saber que toda aquella mezcla que lleve azúcar provoca arañazos microscópicos sobre la piel y daña la barrera protectora.

¿Y los aceites? ¿Te han recomendado el aceite de lavanda? Este puede provocar híper pigmentación (manchas) por su elevado contenido en cumarina.

¿Aceite de oliva o de coco? Estos son productos “muy oclusivos”, es decir, que tapona los poros.

¿Miel? A las bacterias les encanta, la miel es el escenario perfecto para que las bacterias proliferen rápidamente en la piel.

Todas nos hemos preparado algún menjurje; algunas más que otras, nos hemos untado uno que otro “producto” de belleza en casa y, aunque hay ingredientes en la naturaleza que son maravillosos con la piel como la avena o el aloe, no todos son recomendables.

Si te han aconsejado el aguacate como mascarilla y buscas obtener todos sus beneficios en el cabello o en el rostro; debes de saber que si lo untas directamente en la piel, su penetración es muy limitada y que realizarlo no va a tener las mismas propiedades que se manifiestan cuando el alimento se ingiere.

Busca productos dermatológicamente probados y especialmente formulados para tu tipo de piel. Si te gusta el aguacate busca productos que lo incluyan como ingrediente activo. Siempre realiza una prueba de alergia y revisa el resto de ingredientes que lo constituyen.

Hoy en día contamos con una gran variedad de productos que son accesibles para todos los bolsillos. Aprovechemos los avances químicos y médicos. Cuidarse y mimarse para verse bien, no tiene porqué ser ritual del siglo pasado, mejor goza los beneficios del aguacate en un buen guacamole.

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