Las palabras y su poder…

Las palaras abren o cierran, enferman o curan …

¿Por qué las palabras curan o enferman? ¿Qué les da ese poder?

Como especie somos el único animal que tiene imaginación para crear y eso nos da la capacidad de expresar aquello que vivimos utilizando símbolos. Aunque no nos demos cuenta, lo estamos haciendo constantemente al hablar. Por lo tanto, cuando hablamos, no solo articulamos palabras, sino que estamos creando realidades.

La palabra, cuando se usa correctamente puede tener un alto potencial curativo. Al crear realidades con la palabra podemos cambiar la realidad que existía por una nueva. Gracias a ella podemos acceder a experimentar “el arte de la transformación y del cambio”.

De esto se trata el conocer el significado de las palabras, además saber la fuerza e intención con la que las emitimos. Al conocer la palabra identificamos su valor y al conocerlo descodificamos y damos un nuevo valor que incluye la descodificación de las enfermedades en la que se usa la palabra para cambiar nuestras realidades.

Hoy día sabemos que hay palabras que nos ayudan a sanar, porque nos permiten acceder a formas de entender la realidad que nos fortalecen.

A través del lenguaje hablado podemos modificar la experiencia que hemos vivido, verla desde otro ángulo y como consecuencia, cambiar lo que sentimos.

Como consultantes podemos comprender que, cuando tenemos hipertensión queremos echar a alguien o algo fuera de nuestra casa o territorio.  De la misma forma que cuando tenemos un dolor físico este encubre un dolor emocional guardado en lo más profundo del alma.

Como profesionales, si escuchamos, con seguridad entenderemos lo que la persona entiende. Y sobre todo sabremos, no solo lo que nos quiere decir, sino lo que necesita decir para cambiar una experiencia; para poder expresar con sus propias palabras ese dolor y así liberar el dolor del cuerpo y alcanzar la felicidad.

El poder de la palabra es tremendo. Aunque muchas personas digan que una imagen puede valer más, y en ciertos casos es verdad, no hay que olvidar que cuanto sale de nuestra boca tiene un valor. Así, lo más pequeño e insignificante puede hacer un gran daño, dependiendo cuáles sean las circunstancias de la comunicación.

Una palabra puede contener en sí misma un poder enorme y, acompañada de más palabras, puede llegar a ser incluso demoledora.

Marc Galván, coach personal

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