¿La necesidad de Controlar y Dominar enferma?

Una persona que vive inmersa en una constante necesidad de dominar y controlar, es una persona que tiene mucho trabajo por delante en cuanto a desarrollo personal, emocional y espiritual.

Esta persona, goza de poco o ningún control sobre su mundo interior (pensamientos, emociones, sentimientos) ella se enfocará sistemáticamente en el control del exterior (las demás personas y situaciones). Y esto, evidentemente, es una batalla perdida.

En el fondo la gran causa detrás de la conducta y mentalidad de la persona controladora y dominante es su profundo miedo (a no ser querido, a no ser suficiente, a ser expuesto, etcétera), así como sus sentimientos de inestabilidad e inseguridad.

¿Eres dominante y controladora? ¿El nivel de control y dominio que buscas está dentro de lo lógico y normal? Puedes decirte la verdad y hacerte un auto-diagnóstico:

¿Estás descuidando aspectos esenciales en favor de tu necesidad de control? (sueño, correcta alimentación, relaciones, tiempo de ocio, paz interior)

Voltea hacia atrás… ¿Crees que el balance de tus esfuerzos controladores ha traído mayormente beneficios o inconvenientes a tu vida?

¿Controlas tu necesidad de control o tu necesidad de control te controla a ti?

¿Harías cualquier cosa antes de mirar dentro de ti, encontrarte cara a cara contigo mismo y empezar trabajar en lo que haya que trabajar?

¿Cuáles son las características de las personas que necesitan dominar y controlar el mundo exterior continuamente?

Las personas que sufren la continua necesidad de dominar y controlar a los demás y a las situaciones externas tienen ciertos rasgos en común, tales como:

  • Valores morales muy bajos: Tienden a violar sus propios valores con tal de cubrir sus necesidades.
  • Poco desarrollo emocional y espiritual, poca consciencia de sí mismos y de sus actos y repercusiones.
  • Su preocupación número uno es ejercer poder. Se disgustan terriblemente cuando no se les obedece o cuando se les desafía.
  • Las relaciones que establecen con los demás son «parasitarias». No se busca el bien común sino el bien personal. El interés prima por encima de los sentimientos.
  • Son personas que se pueden describir como egoístas y centradas en sí mismas y sus objetivos personales.
  • Tienden a invalidar las emociones de los demás.
  • El poder que ejercen sobre los demás es utilizado para ventaja personal.
  • La necesidad de control abarca todas las áreas de su vida: trabajo, pareja, hijos, hogar, actividades, etc.

¿Cómo son las personas dominantes y controladoras en sus relaciones personales?

Hacen muchas preguntas y abusan del “control” o de la confianza de la otra persona, son invasivas: ¿Dónde estás? ¿Con quién? ¿A qué hora vuelves? ¿Qué estás haciendo?

  • No permiten a los demás ser como son.
  • Son personas prejuiciosas. Imponen su forma de ver el mundo.
  • Anulan los sentimientos de los demás en lugar de interesarse genuinamente por ellos.
  • Imponen la resolución de los conflictos y se niegan a negociar.
  • No conocen el diálogo verdadero, la persona más bien cree ser portadora de la absoluta verdad.
  • Son muy perfeccionistas desde su propia visión de la perfección. Esperan que los demás hagan las cosas como ellos las harían.
  • No aceptan un «no» por respuesta.
  • Son propensos a escuchar conversaciones ajenas. Su ámbito de control abarca más allá del propio hogar y trabajo.

Es común que hayan sido lastimados en la infancia. El hogar era a menudo disfuncional y la persona no obtuvo la seguridad que necesitó. También es común que haya habido abandono familiar por parte de uno de los progenitores.

Consejos para lidiar con la persona dominadora y controladora:

  • Poner límites: ¿Cuántas llamadas son aceptables al día? Aprender a negociar.
  • No intentar controlar ni dominar al controlador: sólo favorece que se empeore el conflicto.
  • Establecer prioridades y elegir en qué áreas se va «luchar» y en cuáles no.
  • Seleccionar las más importantes.
  • Mucho cuidado con las relaciones de co-dependencia. Ante todo, evitar caer en una especie de Síndrome de Estocolmo Doméstico donde la víctima es además cómplice de la situación.

¿Cómo dejar de ser una persona controladora y dominadora obsesiva?

Lo más aconsejable y la vía más directa será solicitar ayuda profesional, de un psicólogo o un coach. La vía más lenta es a través del desarrollo personal, atendiendo muy especialmente a los siguientes puntos:

  • Liberarse de su necesidad de perfección.
  • La perfección es en cualquier caso siempre relativa.
  • Liberarse de la necesidad de la tener razón todo el tiempo.
  • La percepción del mundo y la realidad es diferente para cada persona.

¿Cómo podríamos cortar con todo según nuestro patrón? Aprender a aceptar más y juzgar menos. Celebrar la individualidad de cada persona, lo maravilloso es poder enriquecernos juntos. Además, nunca llegamos a saber de todo el equipaje emocional y vivencial que cada persona carga a sus espaldas. Marco Galván coach personal

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