El Gran Dragón del Oeste

Iroh, el Dragón del Oeste o mejor conocido como el Tío Iroh; uno de los personajes claves de la serie de Avatar: La Leyenda de Aang. Dentro del grupo de los maestros fuego más poderosos de la Nación del Fuego, que contaba con técnicas como el aliento de fuego o el relámpago demostrando en todo momento el excelente control del elemento. Príncipe heredero al trono, uno de los pocos maestros fuego que fue considerado digno para reunirse con Raw y Shaw (los primeros maestros fuego de la historia) y con una gran filosofía única que lo convirtió en uno de los personajes más queridos y admirados de esta serie.

Iroh tiene una historia trágica y compleja. Hijo del Señor del Fuego Azulón e Ilah y hermano mayor de Ozai, durante su juventud, tuvo una visión en la que él conquistaba la capital de Ba Sing Se del Reino Tierra; esta visión lo impulsó a convertirse en uno de los generales más importantes de la Nación del Fuego.

Impulsado por su visión y con el apoyo de su único hijo Lu Ten dentro de sus tropas, Iroh sitió Ba Sing Se por 600 días. Lamentablemente, este acontecimiento terminó en tragedia, ya que Iroh perdió a su hijo y la guerra que fue conocida como la mayor derrota militar, lo hundió en la desgracia y el rechazo por parte de toda su nación.

Por si fuera poco, casi simultáneamente, su padre muere en circunstancias misteriosas después de haber sido convencido de que Ozai, su hijo menor, era la mejor opción para ocupar el trono. Con todo esto y hundido en un terrible dolor por la pérdida de su hijo, Iroh renuncia a su puesto como general y se dedica a viajar por todo el mundo para poder superar su tristeza.

Con Ozai al mando y en medio de una guerra entre la Nación del fuego contra las otras 3 naciones restantes, Iroh regresa a su hogar para convivir con sus sobrinos Azula y Zuko; volviéndose más apegado a este último.

En el año 97 de la guerra, su sobrino Zuko es desterrado y Iroh decide acompañarlo en su nueva misión de capturar y matar al Avatar para poder recobrar su derecho al trono y su honor. Con este acontecimiento inicia la aventura de estos dos inseparables personajes, la cual podemos disfrutar en la serie animada.

Más que un padre, Iroh se vuelve un guía y un forjador de un increíble futuro para Zuko, con sabiduría, amor y espiritualidad. Iroh se vuelve el guía con el que todos nos gustaría contar. El tío Iroh no sólo comparte sus técnicas de maestro fuego, sino que, además, le comparte sus conocimientos sobre espiritualidad, honor, valentía y le enseña los asuntos que realmente tienen importancia en la vida por medio de increíbles frases y ejemplos, a lo largo de toda la serie.

Después de 3 años navegando y viajando, en busca del Avatar, este hace su aparición dando inicio a la cacería, aventuras y lecciones que comparten este par de personajes a lo largo de los cuatro libros que conforman la serie.

En el año 100 de la guerra, Iroh y Zuko se vuelven fugitivos de la Nación del Fuego y pasan un periodo de tiempo viviendo una vida normal en Ba Sing Se, trabajando en un pequeño restaurante. Este periodo es corto, ya que Iroh es traicionado por su sobrino y entregado a las autoridades de la Nación del Fuego.

Irho dura varias semanas preso, entrenando y preparándose para el día de su escape; en el cual se reuniría con su grupo secreto el Loto Blanco. Esto le permite reencontrarse con Zuko para darle una de las lecciones más importantes de la serie: el amor. A pesar de la traición de su sobrino, Iroh lo abraza demostrando el profundo entendimiento y respeto que tenía por las emociones de Zuko. Él podía entender y encontrar una explicación a los motivos de sufrimiento e ira (provocados por el padre y hermana de Zuko), que el chico experimentaba en conjunto con su inexperiencia y su falta de control sentimental. Con este acto, Iroh le enseña cómo darle importancia al infinito amor que se puede tener por un familiar, dejando en claro, que eso es lo más importante en la vida de cualquier persona.

Una vez reunidos y trabajando de la mano del Loto Blanco, el Avatar y amigos, Iroh se enfrenta a la Nación del Fuego para recuperar el control de Ba Sing Se; haciendo un magnífico despliegue de poder y hace realidad la profecía que tuvo cuando era joven. Obtiene un aplastante triunfo y recupera la ciudad.

Después de la batalla final y habiendo ayudado a restaurar el orden entre las cuatro naciones, Iroh se retira a cumplir su sueño: abrir una tienda de té llamada el Dragón de Jazmín. En ella trabaja por 30 años con tranquilidad y paz disfrutando de sus dos grandes pasiones: el té y el juego de Pai Sho; un juego de estrategia utilizado por el Loto Blanco.

Al cumplir este tiempo, Iroh decide que su vida en el plano terrenal fue cumplida y abandona su cuerpo para viajar al mundo de los espíritus.

Este increíble personaje hace pequeñas apariciones en la serie de La Leyenda de Korra, en donde, desde el mundo espiritual ayuda al nuevo Avatar Korra a encontrar el camino de regreso, no sin antes invitarle una taza de té.

El Tío Iroh está lleno de historias, enseñanzas y detalles curiosos que me gustaría seguir narrando, sin embargo, solo añadiré como reflexión personal que este, es uno de los personajes más sabios y entrañables con el que un niño puede crecer y un adulto puede aprender. Él no es solo un hombre maduro lleno de tragedias, es un hombre que aprendió y compartió ese aprendizaje con las personas que lo rodeaban; demostró que no necesitas tener un gran destino para convertirte en la persona más importante de tu propia vida.

El destino es algo extraño, no se sabe cómo van a resultar las cosas pero, si mantienes tu mente y corazón abiertos te prometo que encontrarás tu propio destino algún día.-
Iroh.

Laura Quijano

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