El coleccionar para una vida sana

Nuestro estilo de vida nos exige comportarnos de una forma responsable, a cumplir ciertos estándares sociales para tener una convivencia estable con la gente de alrededor, sean o no cercanos.

Es una fórmula que siempre ha funcionado y que tenemos preprogramada desde hace varias generaciones. Siempre que se llega a cierta edad, debemos cubrir nuestra cuota de madurez, nuestro cambio de etapa.

Pero, ¿por qué debemos dejar de ser niños? ¿Por qué al aumentar nuestras responsabilidades nuestro espíritu infantil debe desaparecer? ¿Por qué el hacer ciertas cosas no van con adulto?

Y aún así, la vida es tan sabia, que debe existir alguna razón por la que, al volvernos más ancianos, regresamos a ser niños.

Nunca deberíamos de dejar de ser infantes y no me refiero a estar subiéndonos a la resbaladilla y columpios; a meterte en la tierra y el lodo o a tumbarte en el suelo con la panza descubierta para sentir el frío. La fabulosa risa espontánea que genera la sensación de una travesura hecha, aunque hacer todo eso y más, tampoco suena mal.

Lo que es cierto, es que no por haber dejado atrás nuestra edad de niño, a la edad que sea, deberíamos mantener nuestro espíritu infantil. Con esa increíble capacidad de asombro, la grandiosa inventiva de resolver cosas, la inconmensurable sensación de disfrutar una golosina, el fantástico momento de ganar jugando. Y aquí es donde entra el ser coleccionista.

Si no eres coleccionista, te recomiendo que hagas esto, busca un juguete de tu personaje favorito y adquiérelo. Al abrirlo escucha el sonido del empaque, siente el juguete, míralo con detenimiento, muévelo, siéntelo, pálpalo, juega con él e imagina.

También puedes buscar y adquirir un comic de algún personaje que te gustaba de niño o que te llame la atención. Date unos momentos de calma para leerlo, siéntelo, huele sus páginas, observa las ilustraciones y mira cómo se conjugan con los textos. No pienses en nada, léelo e imagina que ese mundo dentro de esas páginas es real.

Esas pequeñas sensaciones te dejarán retomar tu ánimo y espíritu infantil, te ayudarán a disfrutar más de todo y a ser mejor ser humano.

Y si esos sentimientos te gustan, busca la forma de seguir haciéndolo. Continúa siendo niño. Te aseguro que parte de la felicidad en la vida, es ser adulto responsable con mirada y sentir infantil.

Después de todo, un coleccionista no es más que un niño con dinero propio.

Estamos tan concentrados en poner los pies en la tierra, que nos hemos olvidado de colocar la cabeza en el cielo.

Y recuerda que leer un comic diario, mantiene una imaginación sana.

Por: J David M. Jiménez

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